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CULTURA Y SISTEMAS DE COMUNICACIÓN

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Las nociones sobre cultura propuestas por diversos autores (Cole, 1995; De Pablos, 1996; Rockwell, 1997; Gee y Green, 1998; Gilroy, 1998) aportan matices para la consideración y representación dinámica del término "cultura digital". En este sentido, conceptualizamos como cultura digital a los procesos de uso, dominio y descontextualización de los instrumentos culturales (apoyados en el lenguaje digital) en relación con una amplia gama de actividades desarrolladas en distintos contextos sociales; un ejemplo de este tipo de contextos culturales son las instituciones formales en las que se desarrollan actividades con finalidad educativa. Bueno Monreal (1996) señala que "el predominio de una determinada tecnología de comunicación ha conformado períodos de un género de cultura y de una determinada forma educativa. Cultura oral, cultura escrita, cultura impresa y cultura electrónica son términos que expresan fases de la historia de la civilización". Partiendo de esta idea, vamos a aportar una serie de matices que tienen un impacto importante en nuestra concepción del papel sociocultural de las tecnologías. Más allá de asignar un papel colateral a los medios (como soportes o vehículos para la difusión de la información), que resulta insuficiente para explicar su aportación en los procesos de desarrollo cultural, queremos replantear dicho rol de los medios para reconocerlos como herramientas (a un tiempo, materiales y psicológicas) determinantes en la creación y desarrollo de la cultura. En línea con el planteamiento de Cole (1995), la cultura es el escenario conformado por los artefactos culturales y las prácticas sociales, concretas y situadas, que la hacen realidad. En estos escenarios culturales, los modelos de comunicación predominantes median y privilegian tipologías y patrones de actividad cultural con los que los individuos establecen dinámicas de apropiación y resistencia, suponiendo en todo caso una base primordial de la actividad cultural. En palabras de Castells (1997): "(...) los medios de comunicación son la expresión de nuestra cultura, y nuestra cultura penetra primordialmente mediante los materiales proporcionados por los medios de comunicación" (369).
En un breve recorrido histórico sobre la evolución de los sistemas de comunicación encontramos como primera transformación el paso de la comunicación oral a la escrita. Aunque esta revolución fue posible por la invención del alfabeto, ésta no se generalizó hasta el invento y difusión de la imprenta. Una de las principales consecuencias de esta transformación fue establecer la diferenciación entre la cultura alfabetizada y la expresión audiovisual, que quedó relegada al mundo de las emociones privadas (el arte) y públicas (la liturgia). Con la invención de la imprenta entramos de lleno en lo que McLuhan (1967) denominó la ?Galaxia Gutemberg?. La reflexión más inmediata conduce a la consideración de la extensión de la cultura como consecuencia de estos hitos históricos, no obstante, las transformaciones propiciadas en la cultura y en el pensamiento humano han de considerarse como las consecuencias más relevantes. La aparición de un pensamiento mucho más elaborado y complejo, concretado en la ampliación de la capacidad de abstracción, da pie a transformaciones dinámicas de las formas de organización social, cultural, económica, etc., basadas en interrelaciones dialécticas que son posibilitadas (y requeridas) por la aparición y desarrollo de expresiones culturales abstractas y/o formales, como las matemáticas, la poesía, etc.
La tecnología digital permite la integración de varios modelos de comunicación en una red interactiva. Las potencialidades de esta tecnología hacen factible la incorporación de textos, imágenes y sonidos en un mismo sistema, e incluso la integración de todos los medios de comunicación dentro de una estructura interactiva de espectro mundial, multidireccional y de libre acceso. Aunque todas estas opciones son posibles en Internet y constituyen las materias primas de ésta, existen límites de capacidad, de equipamiento técnico, de posibilidades de acceso de toda la población e incluso para la formación de ésta; Ortiz Chaparro (1996) ha puesto el acento en ésta última, ya que explotar las capacidades potenciales de Internet al máximo, requiere un aprendizaje y una práctica de uso basada en la diestra utilización de herramientas intermediarias como el ordenador, entre otras vías de trabajo. La ruptura con los esquemas espacio-temporales y ritmos que apoyaban otros medios como la televisión así como las posibilidades de interactividad que propicia Internet constituyen algunas características del lenguaje digital a partir del cual se pueden generar formas de pensamiento más abstractas apoyadas en la descontextualización de conocimientos. Uno de los ámbitos en que se puede materializar estas transformaciones son los modos de pensar y desarrollar la ciencia educativa. La actividad científica como área de actividad humana, que requiere procesos de abstracción de gran complejidad, constituye el objeto de interés de este análisis y, especialmente, las transformaciones que puede promover el uso generalizado de este medio en los procesos de investigación mismos. Como miembros de la comunidad científica universitaria, nos resulta especialmente oportuna una reflexión en torno a dos líneas complementarias: a) las potencialidades de Internet para la actividad científica y, b) los retos que la educación debe enfrentar en la formación investigadora.
La importancia que adquieren los espacios culturales que las Tecnologías de la Información y la Comunicación constituyen es sugerido por Cebrián Herreros (1992) a partir de las funciones que cumplen las tecnologías: a) como transformadoras de la realidad; b) como mediadoras en la producción de conocimiento; y, c) como forma de introducir la realidad, con todas sus mediaciones, en las aulas. Con este enfoque, el autor destaca "una triple relación de la técnica unificada por la creación de un mundo artificial cuyos resultados más que un reflejo de la realidad hay que considerarlo como una producción social de la realidad" (218-220), lo que pone de relieve la naturaleza simbólica y mediadora de este instrumento para el desarrollo mental vinculado a múltiples esferas de la actividad humana.
Las actuales Tecnologías de la Información y la Comunicación sustentan su desarrollo en una serie de innovaciones de carácter expresivo que transforman su organización y posibilidades de mediación. Para Cebrián Herreros (1992) estas innovaciones se pueden resumir en las siguientes: digitalización, automatización de los procesos de trabajo, interactividad, la aparición de hiper-sistemas (hipertexto, hipermedia), y la alta definición en el mundo de las imágenes y sonidos inteligentes que se desarrollan en los sistemas expertos y de inteligencia artificial.
Por su parte Castells (1997), a partir del análisis de diversas investigaciones realizadas sobre las primeras experiencias con Internet, resalta algunas innovaciones relativas al carácter social/cultural del sistema de comunicación multimedia que resumimos en los siguientes rasgos: a) Una segmentación de los usuarios en función de su diferenciación cultural y social. b) Una estratificación en función no sólo de la capacidad económica de los usuarios sino también, y de forma quizás más determinante, de las diferencias culturales/educativas de los mismos. Según este autor "la información sobre qué buscar y el conocimiento sobre cómo utilizar el mensaje serán esenciales para experimentar verdaderamente un sistema diferente de los medios de comunicación de masas estándar personalizados." (404). c) La integración cada vez mayor de múltiples géneros discursivos en un lenguaje común, cada vez más complejo y elaborado en la práctica comunicativa. Siguiendo la tendencia ya apuntada por la televisión, cada vez disminuyen más las diferencias entre géneros tradicionales ? entretenimiento, educación, información, cultura, etc.- acortando las distancias entre códigos, estructuras, fuentes, etc. Y por último, d) la diversidad cultural que permite que todos los mensajes tengan cabida en este universo digital dando lugar a un gran multimedia comunicativo. La esencia de este sistema de comunicación, tal como está expresado en Internet, es su capacidad de incluir y abarcar una gran diversidad de producciones culturales, en virtud de su estructura organizativa: descentralizada, multinodal y horizontal, que garantizan la libertad de producción e intercambio comunicativo.
Por todo ello, podemos afirmar que Internet supone un impacto cultural que plantea las bases del desarrollo de importantes transformaciones cualitativas de los procesos de comunicación y del pensamiento humano y que nosotros analizamos específicamente asociadas a la actividad científica en educación.

1.1. Internet y la Comunicación Multimedia


Internet como cualquier otro instrumento cultural, tiene su referente esencial (constitutivo) en anteriores instrumentos culturales creados por el hombre en la relación dialéctica transformadora que establece con su entorno y consigo mismo. Cada nuevo instrumento retoma, comprende y adapta anteriores sistemas de signos. De este modo, no podemos hablar de Internet al margen de los instrumentos que la hacen posible y conforman su naturaleza y desarrollo actual; en este contexto, es necesario vincularla actualmente a la World Wide Web, en el marco de la cual se hallan integradas muchas de las posibilidades de actividad digital desarrolladas hasta la fecha (e-mail, telnet, news, chats, ftp, ...). En este sentido, Internet representa históricamente el primer medio capaz de integrar bajo un mismo sistema comunicativo a una amplia variedad de producciones culturales apoyadas en lenguajes anteriores. La naturaleza compleja de esta integración constituye una característica esencial de este medio y su propuesta más inmediata; no obstante, esta macro-estructura en la que se combinan producciones culturales apoyadas en otros medios trae consigo la propia modificación de los sistemas anteriores que están en su génesis. Las dimensiones características de este nuevo sistema simbólico hacen referencia no sólo a los contenidos y temas que aborda, sino también, y sobre todo, a los estilos y estructuras narrativas, los cuales proponen nuevos contextos de uso y actividad, que constituyen nuevos caminos para el desarrollo mental humano y para la propia transformación/adaptación de los mismos.
Por otra parte, no podemos considerar Internet como un medio de comunicación de masas según la definición expuesta en el apartado anterior; aunque es un medio de comunicación universal, su carácter interactivo sitúa al usuario, desde un principio, en un papel activo. Respecto a este tema, nos parece interesante traer a colación la distinción realizada por Castells (1997) respecto a los dos grupos de población que navegan por Internet: los ?interactuantes? y los ?interactuados?. Al margen de la terminología empleada para referirse a estos grupos, lo que nos interesa resaltar son las formas de uso de Internet que caracteriza a cada uno. De este modo, el primer grupo estaría compuesto por todos aquellos individuos que han logrado apropiarse del medio Internet, reintegrando sus herramientas (en su vertiente material y simbólica) en diferentes esferas de su vida cotidiana, encontrándose con ello en posición de efectuar un uso creativo de dichas herramientas. El segundo grupo, en cambio, incluye a aquellas personas que poseen un dominio técnico, estando su uso limitado al paquete de opciones ofrecido y privilegiado por el propio sistema.
En virtud de las posibilidades de interacción, hoy podemos decir que son infinitas las formas de uso de Internet, permitiendo que el usuario tenga permanentemente la posibilidad de manejar información y comunicarse. Además, su esencia hipermedia permite no solo navegar al interior de un texto, sino también bajo el concepto más amplio de ciberespacio donde es posible la interacción simultánea con textos diversos, los cuales son seleccionados de forma intencional por los usuarios. Por esta razón Internet puede ser entendida como un "hiper-texto" complejo y dinámico que se encuentra en continuo proceso de transformación y ampliación en virtud de la participación de los usuarios, quedando como consecuencia desdibujado el concepto tradicional de autoría intelectual. Como ejemplo de lo que decimos, existen listas de correo sobre literatura donde se construyen de forma participativa poesías en las que cualquier usuario puede proponer y defender la inclusión de sus propios versos.
A partir de las vertientes expresivas de Internet la actividad de investigación científica se encuentra con una diversidad de posibilidades para su desarrollo, inexploradas hasta el momento, que implican nuevos conocimientos, habilidades y actitudes científicas por parte de los investigadores y que requieren esfuerzos educativos en esa línea. Como señala Adell (1998), aunque cualquier estudiante puede conseguir información sobre casi cualquier tema, comprenderla e integrarla en sus estructuras cognitivas o usarla en otros contextos es otra cuestión; que, a nuestro juicio, requiere de la intervención de instituciones educativas. En la práctica de la actividad científica algunas transformaciones que se vislumbran, hacen referencia a la naturaleza colectiva del proceso de toma de decisiones en diferentes fases de una investigación o a las formas de interacción que son propiciadas para la fase de recogida de datos, entre otras posibles vertientes.

2. Los Procesos de Investigación Científica y su Enseñanza en la Era Digital


En la última década, las publicaciones sobre investigación científica del campo de las Ciencias Sociales y Humanas se han hecho eco del impacto que la incorporación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación han tenido en el desarrollo de las diversas fases del método científico, no pudiéndose exceptuar ninguna de ellas, dado que en todas, y fundamentalmente en las tareas que implican su desarrollo se observa la mediación producida por estos instrumentos. Como ejemplo de la sensibilidad sobre el tema tenemos la afluencia de referentes informáticos para el desarrollo del trabajo científico, tanto en manuales de carácter general, de materias referidas a los métodos de investigación educativa, como en libros monográficos sobre temas específicos dentro de la investigación educativa, tales como: búsqueda bibliográfica y documentación, construcción y validación de instrumentos de recogida de información, planificación del trabajo científico, análisis cuantitativo y/o cualitativo de datos, etc. Sin embargo, observamos en los materiales un escaso desarrollo todavía de las posibilidades tecnológicas que venimos comentando, ya que la mayoría de las referencias se remiten directamente a niveles muy básicos del uso técnico de medios informáticos.
El desarrollo de una concepción más compleja sobre el papel de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación en los procesos científicos, propone la exploración de diversas formas de actividad y alternativas de uso en el contexto de las instituciones educativas encargadas de la formación científica con el fin de propiciar la transformación cultural de las personas y del propio instrumento. Desde esta perspectiva que estamos comentando y asumimos, la práctica docente en el aula universitaria nos exige reconstruir la acción educativa orientándola a la consecución del nuevo objetivo formativo; esto es, enseñar a investigar con las herramientas que hoy día hacen posible la realización de un trabajo científico. Las transformaciones producidas en las formas de generar conocimiento científico como consecuencia de la aparición de Internet nos sitúa ante la necesidad de integrar estas opciones no sólo en la actividad científica sino también en la propia enseñanza de los procesos mismos de investigación; los modos en que se han transformado estos procesos, centrándolos específicamente sobre las mediaciones introducidas por Internet en la fase científica de búsqueda bibliográfica y documentación así como sobre las necesidades de formación que estas transformaciones tecnológicas llevan aparejadas constituyen objeto de nuestra reflexión posterior en sendos apartados.

2.1. Información y Comunicación Científica en Internet


Para ilustrar las transformaciones que introducen los avances tecnológicos (fundamentalmente, los que se propone desde el ámbito de la informática y las telecomunicaciones) en el desarrollo de los procesos de investigación educativa, centramos nuestro análisis en la fase de búsqueda bibliográfica y documentación científica. Del mismo modo que la aparición del CD-ROM ha constituido un hito en el desarrollo de las tareas de búsqueda bibliográfica, reduciéndose drásticamente el uso de catálogos e índices bibliográficos impresos en papel. La aparición del multimedia y la fiebre de la conectividad, y aún más, la aparición de Internet como "red de redes" aporta la posibilidad de comunicarnos e intercambiar información en cualquier tipo de formato - textos, imágenes, vídeo, sonido, etc.- tanto en tiempo real (on line) como de forma diferida (off line).
Considerando la mediación producida por Internet en la búsqueda bibliográfica y documentación podemos reconceptualizar dicha fase con el término más genérico de "Información y Comunicación Científica"; dado que las posibilidades que ofrece este medio exceden las tareas de búsqueda y consulta de bibliografía, podemos establecer y usar nuevas opciones de comunicación con el conjunto de la comunidad científica. Internet ha supuesto una indudable facilitación del acceso (incluso desde las zonas geográficamente más remotas) a las bases de datos, índices y catálogos bibliográficos, facilitando la búsqueda de bibliografía y documentación.
Asimismo, Internet ha dado gran relevancia al intercambio de opiniones e información entre expertos en torno a cualquier temática científica, a través de diferentes plataformas. De este modo, los grupos de discusión tanto en tiempo real (chats) como en forma diferida (news, listas de correo, etc.) constituyen en la actualidad un contexto privilegiado para la actividad científica en equipo, insuficientemente explotado hasta la fecha. También existe la opción de establecer comunicación con los autores de publicaciones inmediatamente después de la lectura de un documento, lo que permite contrastar opiniones y obtener nuevas referencias sobre el tema tratado.
Con independencia de las opciones señaladas, las publicaciones electrónicas van un poco más allá al servirse de la red como medio de difusión de todo tipo de documentos y no sólo como una tecnología útil para la localización de referencias bibliográficas. En este sentido, las líneas de desarrollo de la red sugieren la publicación de textos multimedia. Las publicaciones científicas muestran una predominancia del código escrito propio de otros mecanismos más clásicos de difusión de conocimientos.
Por otra parte, son cada vez más numerosas las referencias relativas a actividades científicas y académicas relacionadas con cualquier tópico de interés, ya sean dispuestas estas informaciones por organizaciones o por particulares, que actualizan la información con una periodicidad variable.
Todas estas vertientes originan numerosas posibilidades para el desarrollo de la actividad de comunicación e información científica, consideradas cada una de ellas no sólo de forma aislada, sino también sinérgicamente en virtud de su mutua retroalimentación.
No obstante, como nos demuestra el devenir histórico con relación a otros instrumentos de naturaleza simbólica creados por el hombre, la aparición de esta tecnología no elimina las anteriores sino que las integra y transforma; además ésta no surge al margen de la vida social, sino que se desarrolla a instancias de ésta y en el marco de actividades sociales. Parece razonable, por tanto, no olvidar que en la red perviven algunos de los inconvenientes, heredados del marco científico más general e incluso de las corrientes de pensamiento más influyentes actualmente en la vida social como el neoliberalismo, dominado por los intereses comerciales y las leyes del mercado y la producción económica, que inciden en los procesos de búsqueda bibliográfica y documentación científica. Los mecanismos de influencia son diversos; de este modo, la prevalencia de políticas científicas que están dominadas por los valores de producción y rendimiento económico y vinculadas al propio desarrollo industrial y tecnológico priorizan líneas de investigación y desarrollo científico e incluso formas de difusión de la información que conllevan unas determinadas estructuras de pensamiento y modos de leer la realidad. Un ejemplo de ello, lo encontramos en Fundesco (http://www.fundesco.es/)∞, que como fundación para el desarrollo de la función social de las comunicaciones, presenta en sus páginas electrónicas una estructura narrativa de la que se deduce la importancia concedida, entre otros, a los valores mencionados. Todo ello, nos conduce a relativizar el optimismo tecnológico y señalar, que más allá del conocimiento puramente técnico del medio debemos potenciar la capacidad evaluativa y crítica de los usuarios para "pensar con los medios". Sin embargo, esta capacidad de valoración crítica no se acumula por el uso de la red "en el vacío cibernético", sino por su uso vinculado a actividades sociales significativas dentro de los procesos de investigación; específicamente en el caso de la formación investigadora, las instituciones educativas han de suscitar diversas formas de uso en el marco de actividades científicas para la elaboración de conocimientos vinculados a los procesos de investigación (enfoques, métodos y técnicas de investigación, características y posibilidades de aplicación a situaciones concretas). En este sentido, destacamos "el método de los proyectos de resolución compartida de problemas", que es sugerido por Adell (1998) como un modo didáctico útil para el uso educativo de Internet.

2.2. Alfabetización Digital


Como hemos señalado con anterioridad, las transformaciones que está sufriendo nuestra sociedad como consecuencia del desarrollo científico y tecnológico originan demandas educativas que exceden la edad escolar; como ha planteado Ramírez Garrido (1988), el cambio, convertido en algo consustancial en la sociedad moderna, propone un estilo de vida adulta en constante construcción, que exige una dedicación específica y permanente al aprendizaje. La actual sociedad, basada en el conocimiento y la información en la que el conjunto de herramientas, soportes y canales para el tratamiento y acceso a la misma están en continuo cambio, genera analfabetos funcionales en el uso y dominio de estos mecanismos y vías de acceso que están presentes en los diferentes ámbitos de actividad humana (mundo laboral, educativo, ocio, etc). Con relación a este tema, y atendiendo al marco integrador de la Educación Permanente, Gelpi (1990) plantea la necesidad de crear un espacio social, cultural y formativo, propicio para que las innovaciones tecnológicas no redunden en una alienación de los individuos, en daños a la cultura o en nuevos dualismos sociales, lo que implica profundas transformaciones en los procesos educativos de carácter institucional; en este sentido, se plantea el concepto de alfabetización en su máxima expresión, ampliándose más allá de la adquisición de destrezas técnicas a la construcción de capacidades que permitan "leer el mundo". Si los lenguajes tradicionales están transformándose como consecuencia de la introducción de las tecnologías de la comunicación y van apareciendo nuevos lenguajes, parece evidente la necesidad de introducirlos en las instituciones para permitir a los ciudadanos el acceso a la información y a los bienes culturales en una sociedad mediática, en la que se depende de las posibilidades de acceso a nuevos canales tecnológicos más sofisticados y complejos. De este modo, Adell (1998, 180) señala que "más allá de la exigencia de habilidades y destrezas en el manejo de las tecnologías de la información impuesta por el mercado laboral, nos encontramos ante una auténtica segunda alfabetización". Nuevas formas de alfabetización son hoy el aprendizaje de una segunda lengua, los lenguajes de computación, el lenguaje técnico-científico en general, las nuevas expresiones artísticas, nuevas formas de empleo, etc. De esta forma, incluso sujetos que han pasado mucho tiempo escolarizados, han de someterse a procesos de alfabetización, en función de la aparición de nuevos avances tecnológicos en el ámbito de lo que hemos denominado "cultura digital", que median las posibilidades de los individuos para producir y usar bienes culturales.
Si consideramos persona alfabetizada a la que sabe codificar y descodificar mensajes en cualquier tipo de lenguaje, se entiende que el analfabetismo es un estado transitorio, y que por el surgimiento de nuevos lenguajes la ciudadanía en general participa de esta situación; la importancia de los procesos de alfabetización reside en que éstos están ligados al derecho de cada persona a desempeñar un papel económico, social y político en la sociedad en la que vive; si las instituciones educativas no proponen ofertas formativas que integren estas necesidades están realizando fraudes sociales y culturales por omisión. En este sentido, Sáez (1995) señala, con gran acierto, que el enlace de ciencia y tecnología se constituye en un objetivo educativo indispensable para facilitar la integración de todos, otorgándonos nuevas posibilidades de participación y voz propia en la crítica y desarrollo de una sociedad tan compleja como la actual. La falta de planificación educativa de los usos y posibilidades de Internet implica, a su juicio, la creación de espacios de discriminación; en este plano, señala que: "La aventura educativa de las mujeres podría, sin embargo, conocer también un destino de nuevas marginaciones si en el proceso de informatización de la educación, se le garantiza un eterno segundo plano" (79). Dichos aspectos, respecto a la discriminación de sexo, reflejan nuestra postura ante el conjunto de los diferentes tipos de exclusión y marginación posibles.
Vinculado al ámbito de la formación universitaria y específicamente de la formación científica, entendemos que existen actualmente situaciones de analfabetismo funcional como consecuencia del impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en diversas esferas de actividad humana; estas situaciones no son fruto de las carencias de individuos aislados, sino de las comunidades y dentro de ellas, de sectores sociales específicos, que encuentran dificultades para leer el mundo que les rodea, cuya comprensión está mediada por complejos sistemas de símbolos. Por ello, nosotros proponemos el concepto de alfabetización digital para denominar los procesos de enseñanza-aprendizaje del lenguaje digital especialmente vinculado a la actividad investigadora en el nuevo contexto científico propiciado por la aparición de Internet. En este sentido, nos preocupa especialmente, que las diferentes formas de marginación que existan en el marco de desarrollo de la cultura digital, se fundamenten en la falta de alfabetización digital y tecnológica de determinados sectores de población cuyas necesidades al respecto sean ignoradas por las instituciones educativas.


3. Criterios Para La Creación De Entornos Educativos Multimedia


Las distintas consideraciones presentadas a lo largo de este trabajo, nos permiten realizar una valoración sobre los actuales usos de Internet en su vertiente educativa y en su desarrollo científico. De este modo, en el plano educativo podemos destacar algunos aspectos relativos al aprovechamiento del lenguaje multimedia en las producciones actuales así como plantear algunas vías de mejora y desarrollo de los contextos de interacción comunicativa que ahora propone la red. En relación a este tema, De Pablos (1998) señala que "la innovación debe ser entendida como el cambio producido en las concepciones de la enseñanza y en los proyectos educativos; en la manera de "pensarlos" y de llevarlos a la práctica. El hecho de que las nuevas tecnologías propicien maneras alternativas de trabajo escolar frente a las fórmulas más tradicionales, es lo significativo" (62).
Por ello adquiere sentido que intentemos desarrollar algunas ideas sobre los tipos de usos y propuestas sobre Internet que encontramos vinculadas a la educación. Independientemente de las páginas de carácter institucional o personal para la distribución de información específica, podemos destacar algunos usos actuales relativos al mundo educativo para:
1. La gestión de gran cantidad de información, generada por diferentes vías y modos de aportación/construcción, desde propuestas oficiales de carácter institucional/académico hasta otras de carácter más práctico vinculado a iniciativas escolares. En esta línea encontramos aportaciones que tratan fundamentalmente de facilitar el acceso a la información mediante la colección organizada de enlaces. Un ejemplo de este tipo de aportación lo podemos encontrar en: http://www.uv.es/∞~ aliaga/spain.html
2. El tratamiento de la red Internet como contenido curricular es otra de las aportaciones que encontramos y suponen una aproximación a los procesos de formación a través de la red, que están orientados a la enseñanza de las propias herramientas de Internet; en este sentido citamos a título de ejemplo la empresa Open Campus: http://www.offcampus.es/opencampus/
3. La aplicación de Internet como recurso didáctico, supone otra de las aproximaciones presentes en las actividades telemáticas; en este sentido, se pueden encontrar distintos tipos de actividades virtuales, articuladas sobre herramientas tales como: chats, teleconferencia, correo electrónico, etc. Destacamos la formación sobre idiomas e informática que ofrece Netmaster: http://www.virtualsw.es/netmaster/∞. Como ejemplo de este tipo de experiencias, Adell (1998) señala también el Campus Virtual de la Universidad Oberta de Catalunya.
4. El uso de Internet como instrumento de aprendizaje constituye, a nuestro juicio, otra de las posibilidades que ofrece Internet directamente relacionada con el ámbito educativo; que revela la necesidad de crear entornos educativos en la red para propiciar estas modalidades de uso. Como característica de estos entornos, señalamos la integración de recursos expresivos e interactivos que favorezcan actividades de aprendizaje en la red. Aunque es difícil encontrar este tipo de entornos, no obstante existen iniciativas aisladas que intentan generar marcos para el desarrollo de interacciones educativas en la red. Con esta intencionalidad, podemos encontrar el proyecto Nueva Alejandría: http://www.nalejandria.com/∞, aunque reconocemos que existen carencias relativas al lenguaje y las construcciones narrativas multimedia, ya que su diseño requiere un trabajo de colaboración entre profesionales de distintos campos disciplinares (Ciencias de la Información, Informática, Educación, etc.).

 

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